¿Su “Novia Policía” Me Acusó de Estafar? ¡Sorpresa! Soy La Heredera Millonaria. Para celebrar mi ascenso, mi novio Aarón Castillo me invitó a cenar y, de paso, trajo a su amiga de toda la vida, que casualmente es policía. Durante toda la cena, no paró de soltarme la chapa. —Con tu perfil, en comisaría serías el típico caso de víctima de alto riesgo. Mi novio asentía como un perrito a su lado. —Mi amix ha visto de todo. Si ella lo dice, va a misa. No me apetecía discutir, así que me levanté a mitad de la cena. Pero en el pasillo pillé su ‘análisis profesional’. —Tío, tu novia me da muy mala espina. Acabo de cotillear un poco: tiene tres pisos y dos coches a su nombre. ¿De dónde coño saca tanta pasta alguien con su sueldo de mindundi? —Esto canta a timo que flipas. Seguro que es de esas que van de niñas bien, te enganchan bien enganchado y luego te lían para meter pasta en “inversiones” que ni existen. Te dejan tieso, pero tieso. —Llevo años en este mundillo y cada vez me cruzo con estafadoras más jodidas. Córtalo ya, mándame su WhatsApp y me meto yo. La dejo sin un duro y sin fama. Te lo juro, tío. Apreté el móvil con tanta furia que casi lo hago trizas. Me di media vuelta y llamé a mi padre. —Papá, avisa al Tío Herrera de Les Corts. Que en su departamento de estafas hay un topo. Capítulo 1

Para celebrar mi ascenso, mi novio Aarón Castillo me invitó a cenar y, de paso, trajo a su amiga de toda la vida, que casualmente es policía.

Durante toda la cena, no paró de soltarme la chapa.

—Con tu perfil, en comisaría serías el típico caso de víctima de alto riesgo.

Mi novio asentía como un perrito a su lado.

—Mi amix ha visto de todo. Si ella lo dice, va a misa.

No me apetecía discutir, así que me levanté a mitad de la cena. Pero en el pasillo pillé su ‘análisis profesional’.

—Tío, tu novia me da muy mala espina. Acabo de cotillear un poco: tiene tres pisos y dos coches a su nombre. ¿De dónde coño saca tanta pasta alguien con su sueldo de mindundi?

—Esto canta a timo que flipas. Seguro que es de esas que van de niñas bien, te enganchan bien enganchado y luego te lían para meter pasta en “inversiones” que ni existen. Te dejan tieso, pero tieso.

—Llevo años en este mundillo y cada vez me cruzo con estafadoras más jodidas. Córtalo ya, mándame su WhatsApp y me meto yo. La dejo sin un duro y sin fama. Te lo juro, tío.

Apreté el móvil con tanta furia que casi lo hago trizas.

Me di media vuelta y llamé a mi padre.

—Papá, avisa al Tío Herrera de Les Corts. Que en su departamento de estafas hay un topo.

Cuando volví al reservado, Aarón y Nuria estaban de palique, la mar de contentos.

Al verme entrar, a Nuria se le borró la sonrisita y puso cara de funeral.

—Catalina, acabo de hablar con Aarón sobre tu lío y creo que alguien tiene que decírtelo a la cara.

—Una chica tan joven como tú, sin familia con pasta, pero con un nivel de vida de millonaria… eso es como ponerle un cartel de “víctima fácil” a los cacos.

Aarón se sentó a mi lado, me cogió la mano, pero el tío le daba toda la razón.

—Nuria es una crack del departamento de prevención de fraudes, lo hace por tu bien, para que no te timen.

Aparté la mano de golpe, partiéndome de risa por dentro.

¿Colarme una? ¿Y la estafa del siglo no estaba sentada justo delante de mí?

—Gracias por preocuparte, agente Quintana. Iré con ojo.

Mi tono fue seco, y se notaba que Nuria se quedó con las ganas de más.

Le echó un vistazo al Patek Philippe que acababa de comprarme y sonrió con retintín.

—¿Con ojo? ¿Con ojo de qué? Ese reloj... ¿te lo puedes permitir con lo que cobras al mes?

—No te lo tomes a mal, guapa, pero las chicas no os podéis flipar tanto, que luego os vais al garete.

A Aarón se le puso cara de póker y me tiró de la manga.

—¡Cata, que Nuri va de buena fe! ¡No seas cabezona!

—Cuéntanos de dónde sacaste toda esa pasta, que así te podemos dar un vistazo y evitar que te timen mientras tú les cuentas la pasta a otros.

Me temblaba todo el cuerpo de rabia y lo miré fijamente.

—¿Y tú qué? ¿Me estás diciendo que también desconfías de mí?”

Yo pensando que solo era un poco papanatas.

Pero no, el tío se creía de verdad toda esa mierda de "análisis profesional" de Nuria.

Ante mi mirada asesina, Aarón apartó la vista, pero aun así soltó:

—No voy de ti, es que me preocupo. Eres una chica de familia normalita, ¿de dónde coño sacas tanta pasta?

—Nuri tiene razón, esto no cuadra.

Nuria aprovechó para rematar la faena.

—Aarón, eres más inocente que un crío. He llevado un montón de casos, y al principio todas las víctimas eran como tu novia, súper convencidas de que su dinero era legal.

—Pero cuando las pillábamos, se quedaban flipando al ver que solo eran mulas para blanquear pasta o directamente parte de la banda.

Me clavó la mirada.

—Catalina, te lo pregunto una vez más: ¿tu dinero es limpio?

Si te portas bien y colaboras con la investigación ahora, igual todavía te dejan más a mano.

Las personas de alrededor empezaron a cotillear.

—Nuri es madero, algo sabrá.

—Sí, tío, si lo ves por internet todo el rato, parecen forradas pero luego son chanchullos turbios.

Al oír esas mierdas, se me hincharon las venas del cuello.

Hice un esfuerzo sobrehumano por mantener la calma.

—Cada puto céntimo que tengo es legal.

—Mira, agente Quintana, usar tu placa para cotillear en el patrimonio privado de la peña y luego airear la ropa sucia… no me parece muy legal que digamos, ¿eh?

A Nuria se le desencajó la cara, no se esperaba que le plantara cara.

Aarón saltó como un resorte a defenderla, con tono chungo.

—¡Catalina! ¿Se puede saber cómo le hablas a Nuri?

—¡Lo hace por nuestro bien! ¿Qué pasa contigo?

—¡Si no tienes nada que esconder, qué más te da que investiguen! ¡Enseña tus extractos bancarios y tus papeles del patrimonio, y santas pascuas!

Se me heló la sangre.

Este era el tío al que había querido durante tres años.

Ante un montón de gilipolleces sin base, no eligió confiar en mí, sino obligarme a demostrar que no era una delincuente.

Me levanté y cogí el bolso.

—Esta cena... yo ya he terminado.

—Aarón, me piro.

Me di la vuelta para largarme, pero Aarón me agarró de la muñeca con fuerza.

Tenía los ojos inyectados en sangre, humillado y cabreado.

—¡Catalina, si hoy te vas, olvídate de que vuelva a buscarte.

Nuria se metió en medio con carita de mosquita muerta.

—Ay, Aarón, no te pongas así, igual Cata solo necesita un rato para procesarlo, las tías somos muy sensibles.

Se le colgó del brazo, prácticamente pegándosele como una lapa.

—Cari, no te mosquees, es que tengo el chip puesto del curro. Solo quiero echarte un cable.

Mirando su jeta de hipócrita, solo sentí unas ganas tremendas de vomitar.

—Paso, gracias. —Solté la mano de un tirón—. Mis movidas no necesitan que metas las narices, agente Quintana.

—Y tú —miré a Aarón—, espero que no te arrepientas.

Dicho esto, salí del reservado sin mirar atrás.

Detrás de mí oí la voz triunfal de Nuria.

—¿Ves, hombre? Le he dado donde más duele. ¡A este tipo de tías no les puedes dar ni un puto respiro!

Capítulo 2

Acabo de llegar a casa y me llama mi mejor amiga, toda nerviosa y a mil por hora.

—¡Cata! ¿Pero qué coño ha pasado con Aarón? Ha subido un post en Instagram diciendo que por fin ha visto la verdadera cara de ciertas personas, agradeciendo a su colega por abrirle los ojos… ¡y la foto es con esa Nuria!

Me dejé caer en el sofá, agotada, y se lo conté por encima.

Mi colega se puso como una furia al otro lado.

—¡Me cago en todo!

—¿Aarón se ha vuelto gilipollas o qué? ¿Deja tirada a una novia como tú para hacerle caso a una desconocida?

Se me hizo un nudo en la garganta, a punto de echarme a llorar.

—Déjalo, quiero cortar con él.

—¡Pues corta! ¡Claro que sí! ¿Para qué quieres a un tío así, para decorar? —dijo indignada—. Tú no te muevas de casa, voy para allá ahora mismo.

Al poco de colgar, el móvil volvió a sonar. Era Aarón.

En cuanto descolgué, su voz cabreada me atravesó el tímpano.

—Catalina, ¿ahora vas de chivata con mi madre o qué?

Me quedé de piedra. —Yo no he hecho nada.

—¿No? Mi madre acaba de llamarme para echarme la bronca del siglo, diciendo que no debería dudar de ti y que te pida perdón. Si no se lo has dicho tú, ¿qué, se lo ha contado Nuria?

Su tono rebosaba sarcasmo.

—Para lavarte la cara te has ido con el cuento a mi madre, menudo nivel.

—Nunca pensé que fueras tan retorcida.

Me entró la risa floja de lo absurdo.

—Aarón, ¿estás mal de la cabeza? Yo solo llamé a mi padre.

—Si tu madre te ha reñido, será porque en tu casa tienen dos dedos de frente.

—Y otra cosa: lo nuestro se acabó. No vuelvas a agobiarme.

Al oírme mencionar la ruptura, Aarón se quedó cortado un segundo, pero luego se encendió más todavía.

—¿Acabó? ¡Catalina, no te pases de lista!

—¡Nuria ya me lo ha explicado todo, esto es un numerito tuyo para que vaya detrás de ti! ¿Te crees que con hacerte la enfadada voy a ir a buscarte de rodillas?

—¡Todavía no hemos hablado de dónde coño sacas la pasta! ¿Y ahora encima te pones chulita?

Al fondo se oyó la voz empalagosa de Nuria.

—Ay, hombre, no discutas más con tu chica. Está un poco rayada, pero ya se le pasará.

—Las tías somos así, dicen que no pero luego están deseando que vayas a buscarlas.

—Además, lo de su patrimonio tampoco es para tanto, solo tengo mis dudas. Si no tiene nada que ocultar, que colabore con la investigación y ya está. Y si monta este follón, pues normal que parezca que esconde algo, ¿no?

Eso fue la gota que colmó el vaso de Aarón.

—¡¿Lo oyes?! ¡Catalina! ¡Hasta Nuri tiene más sentido común que tú!

—Te lo digo claro: si quieres que me disculpe, ni lo sueñes. Te doy tres días para que espabiles y vengas a pedirle perdón a Nuri. Si no, se acabó lo que se daba.

Y me colgó.

Acto seguido, Nuria me mandó un WhatsApp.

Era un selfi, ella pegadita al hombro de Aarón. El fondo era el dormitorio de Aarón.

Y un mensaje provocador:

"Cari, no digas que no te aviso: a los tíos les van las mujeres que no dan la brasa. Tus truquitos de niña consentida no cuelan conmigo, que soy experta en desmontar timos ?"

Estaba mirando la pantalla cuando sonó el timbre. Era Dolores, que había llegado a toda pastilla.

Al ver mi cara y echarle un ojo al móvil, empezó a soltar tacos como una posesa.

—¡Me cago en la puta, tía! ¿Esta zorra no tiene vergüenza o qué?

Sin pensárselo dos veces, me quitó el móvil y llamó.

Al descolgar, se oyó la voz de Nuria.

—¿Diga? Ay, cari, ¿has recapacitado? ¿Vienes a disculparte?

Dolores arrancó a saco:

—¡Disculparme las pelotas! ¡Puta reventada, calientapollas de mierda! ¡Te haces la buena samaritana para cargarte parejas y encima tienes la cara de ir de víctima! ¡Te voy a arrancar la lengua, guarra!

Hubo un silencio de varios segundos al otro lado, y luego Nuria empezó con un pucherito falso.

—P-pero… ¿por qué me insultas?… Solo quería ayudar a Aarón, para que no le engañaran…

Entonces se oyó la voz furiosa de Aarón.

—¡Catalina, ahora mandas a tus amigas a insultar a Nuri! ¿Qué clase de educación tienes?

—¡Ella solo quiere echarme un cable, y tú le devuelves el favor así! ¡Eres una víbora, joder, no sé cómo pude fijarme en ti!

—¡Te lo digo por última vez: entre nosotros se acabó!

Le quité el móvil a Dolores y hablé directamente.

—Aarón, tranquilo.

—A partir de ahora, cada uno por su lado.

Que vosotros, par de cabrones, estéis siempre juntos… pero de lo más felices.

Capítulo 3

Pensaba que después de cortar, el tema se quedaría ahí.

Pero el lunes, al volver a la oficina, el anuncio interno de mi ascenso había desaparecido, y varios compañeros con los que me llevaba bien me miraban de reojo.

Me pilló totalmente desprevenida.

Estaba descolocada cuando el director del departamento me llamó a su despacho y me tiró encima un montón de folios impresos.

—Catalina, ¡mira lo que has liado! Ahora mismo toda la empresa está comentando que en mi departamento hay una estafadora de internet. ¡Me has dejado en ridículo!

Cogí los papeles y se me desencajó la cara.

Era un hilo anónimo del foro de la empresa.

【Futura jefa ‘pija millonaria’, ¿experta en estafas amorosas online?】

El post era puro veneno, detallando mi puesto, mis gastos recientes y hasta mi coche. Claramente lo había filtrado alguien cercano.

"…Sus activos y sus ingresos no cuadran para nada, tiene entradas frecuentes de dinero sin justificar. ¡Eso es blanqueo en toda regla!"

"Un colega que trabaja en la policía me ha dicho que es un timo sentimental de nueva generación. Se hacen pasar por niñas bien, se acercan a directivos o hijos de papá, y les despluman vivos."

Lo peor de todo era que al final del post habían mencionado a Aarón.

Al parecer, su último objetivo era Aarón, pero por suerte él tiene un amiga policía que le abrió los ojos a tiempo. Ahora que lo han dejado, fijo que está buscando a su próxima víctima en la empresa. ¡Id con ojo!

Los comentarios eran una locura, y el propio Aarón había respondido con su cuenta:

"Gracias por avisar. Ya me he dado cuenta. Al menos me ha servido de lección para no picar."

Su respuesta fue como una bofetada en toda la cara.

El director golpeó la mesa con impaciencia.

—La dirección se lo ha tomado muy en serio. Tu proceso de ascenso está congelado. Catalina, hasta que se aclare este asunto y desaparezca el follón, ni se te ocurra aspirar a nada más.

Cuando salí del despacho, se armó un revuelo en la entrada.

Nuria, colgada del brazo de Aarón, entró con aires de superioridad. Echó un vistazo alrededor y sus ojos se clavaron en mí, con una sonrisa triunfal en los labios.

Se acercó, sacó una placa del bolso y la agitó delante de mis narices, luego dijo con tono solemne:

—Catalina, debido al revuelo que has causado en internet y a las serias dudas sobre el origen de tu patrimonio, como agente del Centro Antiestafas Municipal, te requiero formalmente para que me acompañes a comisaría a colaborar con la investigación.

Aarón estaba a su lado, mirándome con lástima.

—Catalina, te lo advertí. Si hubieras sido sincera con Nuri, ella te habría ayudado. ¿Para qué llegar a esto?

Los compañeros se arremolinaron a nuestro alrededor, cuchicheando y señalándome con el dedo.

Me sentí como si estuviera siendo ejecutada en público. Tenía las manos heladas.

Justo cuando Nuria se recreaba en su victoria, pensando que no tenía salida, mi móvil sonó.

Era mi padre.

Nuria me cortó con un grito:

—¡DURANTE UN INTERROGATORIO NO SE PERMITEN LLAMADAS!

La ignoré y descolgué. Tenía las palmas sudadas de rabia y nervios.

—¿Papá?

Al otro lado, la voz firme de mi padre:

—Cata, he hablado con el Tío Herrera. En el departamento antiestafas de Les Corts no hay ninguna Nuria Quintana Flores.

De repente, toda la rabia, la humillación y el pánico se esfumaron.

Ah, claro.

Miré a Nuria, que me observaba con impaciencia, y al imbécil que tenía al lado. Se me escapó una sonrisita.

Sin dejar que mi padre dijera nada más, colgué y miré tranquilamente a Nuria.

—Vale, vamos.

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